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A lo largo de la historia nos hemos dado cuenta de que los días temáticos no surgen porque sí; a todos y cada uno de ellos les precede un por qué. El 26 de abril, día de la Visibilidad Lésbica, da respuesta a la necesidad de hacer visible lo que no queremos ver, lo que no se quiere mostrar: ¡Hay mujeres que se aman, existen las mujeres lesbianas!
Las relaciones de amor entre mujeres se han ocultado siempre debajo de muchos velos, quizás demasiados, y el más pesado, sin duda, es ese manto que todas las mujeres soportamos y que nos dice, nos impone y nos repite que la sexualidad de las mujeres está reservada al ámbito de la reproducción.
A ninguna mujer lesbiana se le escapa que la doble discriminación que sufrimos se debe al hecho de ser mujer. Nosotras no hemos escapado al sistema patriarcal y tampoco al heterosexista y, ambos, nos están asfixiando.
Actualmente vivimos en una realidad en la que los recortes sociales y de derechos nos hacen aún más vulnerables, nuestra atención está en diferentes frentes pero la acción se hace imprescindible; necesitamos defender nuestros derechos como mujeres que amamos a mujeres; necesitamos defender nuestro derecho a ser madres, en pareja o en solitario, si queremos serlo; necesitamos defender nuestro derecho al trabajo; necesitamos defender una educación pública donde la diversidad sea reconocida y nunca ocultada; necesitamos exigir que el sistema educativo nos contemple, nos piense. Necesitamos exigir que las leyes y los textos normativos incluyan las especificidades de las mujeres lesbianas y no permitir que los vacíos legales nos perjudiquen.
Por todo ello hemos convertido el 26 de abril en un día que nos haga recordar que aún vamos un paso por detrás, necesitamos un día para poner el énfasis en la falta de protocolos específicos que atiendan la salud de las mujeres lesbianas, nuestra vulnerabilidad a la hora de acceder a sistemas de reproducción asistida, el nulo interés por la investigación y el conocimiento de la realidad de las mujeres lesbianas, especialmente la de aquellas que viven en el medio rural. Necesitamos un 26 de abril para denunciar la precariedad en la que viven muchas familias formadas por mujeres y que se enfrentan a situaciones laborales precarias, doblemente precarias, ya que la situación laboral de las mujeres aún se encuentra en un plano de inferioridad.
Para alcanzar la igualdad necesitamos, no sólo que acaben las discriminaciones al colectivo LGBT que se fomentan desde esferas políticas, religiosas y de poder, también necesitamos la implicación valiente de más mujeres lesbianas que se conviertan en referentes, sin duda necesarias.
Por todo ello, desde los grupos de mujeres de Fundación Triángulo, os invitamos a reflexionar y a que aportéis cada una y cada uno de vosotras y vosotros vuestro granito de arena para acabar con las discriminaciones que sufrimos. No nos cabe duda de que con la implicación de todas y todos, nosotras seremos más felices.
Nuestra igualdad es imposible de alcanzar si no se construye desde lo colectivo.


















